Semana uno (marzo 16 al 20)
Lee el siguiente tema y elabora un archivo de word y pega en tu cuaderno un cuadro comparativo entre las características del Evangelio y el Humanismo.
EL EVANGELIO Y LAS FILOSOFÍAS HUMANISTAS
"Mirad
que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas
sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los
principios elementales del mundo y no según Cristo.” Colosenses 2:8
¿Qué es el humanismo?
El humanismo es una
corriente de pensamiento que rechaza la existencia de Dios y considera al
hombre inherentemente bueno, y el ser supremo del universo. Esta filosofía no
abraza los valores absolutos que sostienen la fe cristiana, sino que considera
estos valores como relativos; variando de persona a persona, situación a
situación, cultura a cultura.
Este concepto es
totalmente opuesto al cristianismo. Se trata de dos sistemas de pensamiento
incompatibles y mutuamente excluyentes, y sus efectos en la sociedad son
totalmente discrepantes.
El humanismo y el evangelio contrastan en 5 áreas
principales:
- El
concepto de Dios: el pensamiento humanista niega la existencia de
Dios.
- El
origen del mundo: evolución vs. Creación.
- La
naturaleza del hombre: de acuerdo a los humanistas el hombre es
inherentemente bueno, no es pecador.
- La
moralidad y los valores: la ética y los valores son situacionales
y circunstanciales; relativos.
- La
vida después de la muerte y el juicio divino: No existe vida
después de la muerte; no hay cielo ni infierno.
Este marco de ideas es antropocéntrico y es responsable del
deterioro en la cultura. El conflicto entre el humanismo y el evangelio es de
amplio alcance. Impacta los estándares de conducta (vivimos en
una sociedad altamente permisiva y tolerante, que promueve el YO), el
valor de la vida humana (abortos, infanticidios, eutanasia), y
las ideas sobre la sexualidad (libertad sexual,
homosexualismo, lesbianismo, fluidez de género), cosas que la Biblia
expresamente prohíbe, entre otras cosas.
El temor del Señor es el principio
de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción. Proverbios
1:7
El cristianismo enseña conceptos totalmente contrarios.
Creemos en la existencia de un Dios eterno que ha creado el mundo de la nada y
está llevando a cabo Su plan de salvación a través del sacrificio, muerte y
resurrección de Jesucristo. Creemos que la Palabra de Dios es Su revelación, es
inerrante, autoritativa y es la Verdad absoluta, la piedra angular sobre la
cual se fundamenta todo lo que existe. La sabiduría humana, tan alabada
por los hombres, es rechazada por Dios (1 Corintios 3:19-21; 2:6; 1:19-21). Y debemos dejar en claro que Dios ha
trastornado “la sabiduría (lit. sofía, de donde viene nuestro
vocablo filosofía) de este mundo” (1
Co. 1:20).
Cristo dijo: Vosotros sois la sal de la tierra; pero
si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para
nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. Vosotros
sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede
ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino
sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille
vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas
acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo
5:13-16)
El evangelio nos invita a vivir contraculturalmente.
Haciendo esto, estaremos siendo luz para los que observan.
Te animo a transformar tu mente con la Palabra (Ro.
12:2) y derribar todo argumento que se levanta contra el conocimiento de
Dios (2 Co. 10:5), confiada en que “su divino
poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad,
mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su
gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha concedido
sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser
partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la
corrupción que hay en el mundo por causa de
la concupiscencia. (2
Pe. 1:3-4)
LA RESPUESTA DEL EVANGELIO FRENTE AL HUMANISMO
¿Por qué el humanismo, con su énfasis en colocar al hombre
como centro del universo, no ha dado con la solución a los problemas del
corazón humano?
Para responder a esto, y a riesgo de simplificar demasiado,
necesitamos ver que hay dos errores básicos que el humanismo comete en sus
diversas corrientes.
El primer error es creer que el hombre es altruista y bueno
por naturaleza. Más bien, en realidad, tenemos un corazón malo. “Engañoso es el
corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jer.
17:9). Esto no debe sorprendernos si somos honestos ante la historia de la
existencia humana, llena de maldades y horrores.
Luego de eso, el segundo error de los humanistas es no dar
crédito a la Palabra de Dios, que es viva y eficaz (He.
4:12). Ella no nos provee solo de un comentario cabal sobre la miserable y
depravada condición humana, sino que principalmente nos ofrece la única
solución definitiva para la desgracia de nuestra maldad: el evangelio.
Cómo podemos cambiar en verdad
La única manera en el universo en que podemos cambiar en
realidad es por medio de aceptar y creer la verdad de Dios y su plan de
redención en Jesucristo. Así lo enseña Juan
1:10-13.
“El estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de
El, y el mundo no Lo conoció. A lo Suyo vino, y los Suyos no Lo recibieron.
Pero a todos los que Lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de
Dios, es decir, a los que creen en Su nombre, que no nacieron de sangre, ni de
la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios”.
Solo así, por la gracia de Dios, podremos ver el mundo y la
vida de otra manera, y esto como resultado de haber renacido espiritualmente.
El amor a Dios, el mismo que se requiere para amar al prójimo, no es algo que
tenemos por naturaleza. El Señor tiene que realizar una obra en nuestro
interior para que seamos investidos con tal amor, que es fruto del Espíritu
Santo cuando viene a morar en nosotros (Ro.
5.5; Gá.
5.22; Ef. 5.1-2).
Entonces, para que podamos amar, necesitamos que Dios
transforme nuestros corazones. Moisés escribió de esto cuando dijo: “Y
circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para
que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que
vivas” (Dt. 30:6; ver también Jer.
9.26, Hch. 7:51; Jer.
44:7,9; y Lv.
26.41).
Esta promesa fue comprada por Jesús en la cruz para
nosotros. Esto es lo que necesita la humanidad para cambiar en lo más profundo.
Solo Dios puede transformarnos realmente.
El humanismo no es suficiente
Recibiremos oposición por ser creyentes. Aun así, no dejemos
la verdad de Dios para abrazar ideas opuestas a nuestra fe, o tratar de
reconciliar lo que dice la Biblia con ellas. En el fondo, las propuestas
humanistas son irreconciliables con la verdad.
Ni la Ilustración, ni las propuestas políticas, ni las
propuestas sociales humanistas han funcionado jamás para cambiar el corazón de
los hombres. El humanismo no es suficiente; la gracia de Dios revelada en
Cristo sí lo es.
Esto debe conducirnos a no desmayar en nuestra comisión de
predicar el evangelio de Jesús en un entorno actual lleno de humanismo. Cada
vez que se arrepiente un pecador, hay regocijo en el cielo y una nueva vida
transformada en la tierra. Todo por gracia, para la gloria de Dios.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por participar y dejar tus comentarios